lunes, 26 de mayo de 2014

3ª Semana de dieta.

Esta ha sido una semana perdida para mí. Después de la autoflagelación de la semana pasada por haberme saltado la dieta con chocolate esta ha sido más que desastrosa, todos mis objetivos de volver a la rutina se fueron al garete en el momento que empecé a viajar y es que esta semana la he pasado en la carretera, tres días en un sitio, dos en otro y otros dos en otro y así es muy complicado, al menos para mi, llevar una rutina de comidas.

Muchos días no he merendado o almorzado o ninguna de las dos cosas, se me han olvidado los complementos muchas veces, he hecho algo de ejercicio un solo día, a penas he bebido agua... Vamos, que solo me quedaba hacer una cosa mal... Y la hice.

El sábado me pesé para ver qué tal iba la semana y no había perdido nada ¿y qué creéis que hice? Pues lo que hacemos muchas veces la gente que estamos a dieta, algo de lo más coherente: pegarme un atracón. Estaba tan enfadada conmigo misma que, en lugar de ponerme las pilas, hacer las cosas bien y darme un poco de caña con el ejercicio, que habría sido lo lógico, decidí en cuestión de décimas de segundo comer, no os voy a decir todo lo que comí pero mi "homenaje" incluía embutido, cerveza, dulces y pan, mucho pan... Os podéis imaginar las consecuencias de eso, para empezar dormí fatal, pesadez de estómago, acidez, hinchazón... Y la báscula no la quiero ni mirar, así que esta semana me abstengo de poner mi peso por esta cagada tan grande.

Me encantaría echar la culpa al sistema, pero la culpa de que esto no funcione es más que evidente que recae solamente en mi falta de disciplina y de fuerza de voluntad, algo tan importante para llevar a cabo cualquier cosa.

La gente que sufrís como yo de sobrepeso y habéis hecho mil y una dietas y no habéis conseguido adelgazar preguntaos dónde estaba el fallo. Es cierto que a cada persona le funciona una cosa, que hay gente con problemas hormonales, de tiroides, y eso dificulta la pérdida de peso, pero también hay que reconocer cuando somos nosotr@s mismos los que nos boicoteamos dejándonos llevar por unos minutos de placer gastronómico y echando por tierra semanas de trabajo y contención.

Os voy a contar una anécdota de una antigua amiga. Las dos seguíamos una dieta en el mismo centro. Yo la llevaba bastante bien y perdía peso, ella perdía y recuperaba, perdía y recuperaba... Un día dije lo contenta que estaba con esa dieta y ella me dijo "¡Pues a mi no me hace nada!" Me parecía muy extraño porque las dos hacíamos ejercicio juntas entre semana y parecía que la hacía bien, hasta que me confesó que empezaba a saltársela el viernes noche cuando se iba a cenar por ahí con su novio, continuaba todo el fin de semana con excesos y la retomaba otra vez el lunes. Evidentemente no es que la dieta no funcionara, era su actitud. Lo peor de todo es que ella realmente esperaba perder peso con ese ritmo, que se había autoconvencido de que ella no hacía nada mal y de que era el sistema el que no funcionaba.

Yo al menos he dado el primer paso, reconocer los errores, el segundo paso es asumirlos y procurar no repetirlos.

Ahora haré un recordatorio de las pautas básicas de este sistema:
-5 raciones de proteína, 4 raciones de frutas/verduras y 1 ración de hidratos de carbono repartidos a lo largo del día en 5 comidas.
-Beber al menos 8 vasos de agua.
-Hacer ejercicio moderado al menos 4 días a la semana.
-Tomar todos los complementos.

No parece tan difícil ¿no? Y no lo es, solo hace falta algo de disciplina y organización. Y pensar que estuve 4 años en un internado de monjas... Eso debería haberme dotado de esas cualidades, pero supongo que cuando una es rebelde desde niña es más complicado adaptarse ;)

En fin, vuelta a empezar, ahora tengo doble trabajo, seguir con el sistema y restaurar la cagada.

B.J.D.


No hay comentarios:

Publicar un comentario